El Jackalope

La liebre con astas que convirtió las praderas de Wyoming en leyenda

El Jackalope
Ficha de la criatura
Otros nombresLiebre con astas, horned rabbit
RegiónDouglas, Wyoming, y las Grandes Llanuras de Estados Unidos
Primer avistamientoPopularizado en Douglas durante los años treinta
Tipo de criaturaMamífero del folclore / híbrido legendario
Peligrosidad☾☾☾☾☾

Una voz junto a la hoguera

Imagina una noche en las praderas: los vaqueros terminan una canción y una voz les responde desde la oscuridad. No pertenece a otro viajero, sino a una liebre de orejas largas que lleva astas sobre la cabeza. Así podría comenzar un cuento del Jackalope, una criatura en la que el asombro y la broma comparten sitio junto al fuego.

La presentación del Ayuntamiento de Douglas recoge su supuesta habilidad para imitar voces humanas y despistar a quienes intentan encontrarlo. También le atribuye una velocidad extraordinaria y una reproducción ligada a los relámpagos. Es folclore contado con humor, no una descripción zoológica: la exageración forma parte del personaje.

El taller de los hermanos Herrick

La parte comprobable de su historia conduce a Douglas, Wyoming. El American Heritage Center de la Universidad de Wyoming sitúa en los años treinta los montajes de Doug y Ralph Herrick: los hermanos combinaron una liebre disecada con astas de ciervo y vendieron su creación a un hotel local. Después abastecieron a otros comercios.

Ese objeto daba al relato algo que mostrar. El visitante no recibía únicamente una historia; podía contemplar una figura aparentemente completa. Pero un montaje de taxidermia demuestra la habilidad de quien lo fabrica, no la existencia de un animal híbrido. Esa diferencia permite disfrutar de la pieza sin confundirla con un descubrimiento.

Los conejos que parecen tener cuernos

Hay un fenómeno real que puede recordar a la leyenda. Colorado Parks and Wildlife explica que el papilomavirus de los conejos de cola de algodón provoca crecimientos cutáneos, generalmente en la cabeza, que a veces se alargan hasta parecer cuernos. Son lesiones, no astas ramificadas de ciervo.

El parecido ofrece una posible explicación para algunas imágenes de conejos extraños. No demuestra que todos los cuentos nacieran de ese fenómeno, ni convierte un conejo afectado en un Jackalope. Conviene separar tres cosas: los animales reales, las piezas fabricadas y la criatura de las narraciones.

Una leyenda que sabe reírse de sí misma

El archivo de Wyoming conserva recuerdos que revelan el juego: permisos humorísticos para buscar al Jackalope el 31 de junio, una fecha inexistente. La trampa está a la vista de quien mira el calendario. Más que esconder una especie, estos objetos invitan al visitante a participar en el cuento.

Su lugar en el bestiario nace de esa mezcla de imaginación, paisaje y artesanía. La luna de peligrosidad refleja el tono de los relatos, no un riesgo demostrado. Las tres ilustraciones son recreaciones artísticas; la escena del taller no reproduce una fotografía histórica ni un ejemplar biológico verificado.

¿Te atreves a preguntar por él?Pregunta a la ouijaConsulta el tarot

← Volver al bestiario