El Demonio de Dover
Dos noches de 1977, una cabeza imposible y un misterio entre los árboles

| Otros nombres | Dover Demon |
|---|---|
| Región | Dover, Massachusetts (EE. UU.) |
| Primer avistamiento | 21 y 22 de abril de 1977 |
| Tipo de criatura | Humanoide descrito en testimonios / folclore moderno |
| Peligrosidad | ☾☾☾☾☾ |
Algo sobre el muro de Farm Street
La noche del 21 de abril de 1977, Bill Bartlett conducía por Farm Street, en Dover, cuando afirmó haber visto una criatura sobre un muro de piedra. Los faros iluminaron una cabeza desproporcionada, ojos anaranjados y dedos largos aferrados a las rocas. Sus acompañantes no alcanzaron a verla. Al volver, ya no estaba.
Horas después, John Baxter relató otro encuentro cerca de Miller Hill Road: una figura pequeña se habría apartado de la carretera hacia una hondonada arbolada. La noche siguiente, Abby Brabham, que viajaba con Will Taintor por Springdale Avenue, describió un ser parecido. En su relato, los ojos eran verdes. Estos episodios forman el núcleo de la historia; reunirlos no demuestra que todos vieran el mismo animal.

El dibujo que dio cuerpo al misterio
La imagen del Demonio de Dover procede sobre todo de descripciones y bocetos: cabeza ovalada, cuerpo delgado, extremidades finas y ausencia de nariz, boca u orejas visibles. Se le atribuye aproximadamente un metro de altura, una estimación hecha en condiciones nocturnas. Los dibujos conservan cómo los testigos recordaron la figura; no equivalen a una fotografía ni a una medición.
Loren Coleman contribuyó a investigar y divulgar el caso, asociado también al informe de Walter Webb de 1977. El apodo «demonio» acabó fijando su identidad popular. El nombre, por sí solo, no implica un origen sobrenatural. Las ilustraciones de esta ficha son recreaciones del relato, no documentos del encuentro.

Alce, búho o una figura mal interpretada
Entre las explicaciones propuestas figuran una cría de alce y otros animales vistos fuera de contexto. En 2023, Joe Nickell defendió en Skeptical Inquirer la hipótesis de un búho nival: el plumaje claro, los ojos y las alas parcialmente abiertas podrían haber contribuido a la impresión de una figura extraña. Es una reconstrucción retrospectiva, sin un ejemplar vinculado al suceso.
La oscuridad, el movimiento del coche y la brevedad de las observaciones dificultan calcular tamaño y anatomía. También se ha discutido cuánto sabían unos testigos de los relatos de otros. Ninguna comparación visual basta por sí sola para identificar al animal; tampoco un detalle sin explicar demuestra la existencia de una especie desconocida.
Lo que queda de aquellas dos noches
El expediente conocido se apoya en testimonios y dibujos, sin una prueba física verificable que permita establecer una nueva especie. No describe un ataque confirmado: la luna de peligrosidad de esta ficha expresa su papel en el relato, no una evaluación zoológica.
Para seguir la historia pueden consultarse la recopilación de entrevistas de WBSM y la conversación de GBH con Jeff Belanger. Dover conserva su inquietud precisamente en esa distancia entre lo que alguien asegura haber visto y lo que podemos comprobar.